Automatizar la facturación electrónica de AFIP sin sorpresas
Emitir comprobantes uno por uno en el portal es lento y propenso a errores. Cómo se automatiza de punta a punta, y los cuatro casos que rompen a los que lo hacen por primera vez.
Read this in EnglishPara muchas empresas argentinas, facturar sigue siendo trabajo manual: alguien entra al portal, copia los datos del pedido, elige el tipo de comprobante, lo emite, descarga el PDF y lo manda por mail. Multiplicado por cientos de comprobantes al mes, es un agujero de tiempo y una fuente constante de errores que después cuestan una conciliación entera.
Se automatiza, y no es tan complicado como parece. Pero hay cuatro cosas que rompen a todos los que lo hacen por primera vez, y conviene saberlas antes de arrancar.
Cómo funciona, en corto
AFIP expone servicios web para emitir comprobantes electrónicos. El circuito es siempre el mismo:
- Autenticación. Se obtiene un ticket de acceso firmado con un certificado digital de la empresa. Dura un rato y hay que renovarlo.
- Consulta del último número. Se le pregunta a AFIP cuál fue el último comprobante autorizado de ese punto de venta y tipo.
- Solicitud de autorización. Se envían los datos del comprobante y AFIP devuelve el CAE y su vencimiento.
- Emisión. Con el CAE se arma el PDF, se guarda y se manda.
Lo técnico es la parte previsible. Lo que sorprende es el resto.
Los cuatro casos que rompen
1. La numeración
Los comprobantes tienen que ser correlativos por punto de venta y tipo. Si dos procesos intentan emitir al mismo tiempo, o si uno falla a mitad de camino, aparece un salto — y los saltos hay que justificarlos.
La solución no es intentar reservar números localmente: es preguntarle siempre a AFIP cuál fue el último autorizado antes de emitir, y serializar las emisiones de un mismo punto de venta. Es más lento y es la única forma de dormir tranquilo.
2. Los timeouts que sí emitieron
Este es el clásico. Se manda la solicitud, se corta la conexión, no llega respuesta. ¿Se emitió o no?
Si el sistema reintenta a ciegas, emite dos veces. Si asume que falló, deja un número usado sin registrar. La única salida correcta es consultar antes de reintentar: preguntar por ese número de comprobante y ver si ya tiene CAE. Todo sistema de facturación automática que no haga esta consulta va a duplicar comprobantes tarde o temprano.
3. Los datos del cliente
AFIP valida. Un CUIT mal cargado, una condición frente al IVA que no corresponde al tipo de comprobante, un domicilio incompleto: rechazo, y el rechazo llega como un código numérico que no explica gran cosa.
Conviene validar antes de enviar, con las mismas reglas, y mostrarle al usuario un mensaje comprensible. Y hay que decidir qué pasa con el comprobante rechazado: a una cola visible donde alguien lo corrige, nunca a un log.
4. El servicio caído
Los servicios de AFIP se caen, y suelen caerse los días de más volumen. Un sistema serio encola, reintenta con espera creciente y avisa cuando la cola crece más de lo normal. Lo que no puede pasar es que la venta se frene porque no se pudo facturar en ese instante: se registra la operación y el comprobante sale cuando el servicio vuelve.
Lo que hay que decidir antes de escribir código
- ¿Qué dispara la factura? ¿El pedido confirmado, el despacho, el cobro? Es una decisión del negocio y define toda la arquitectura.
- ¿Quién es el dueño del número de cliente? Si el CUIT vive en tres sistemas con tres versiones, eso se resuelve antes.
- ¿Qué pasa con las notas de crédito? Suelen quedar afuera del alcance inicial y aparecen a la semana de estar en producción.
- ¿Dónde se guardan los comprobantes? Hay obligación de conservarlos. El PDF y el XML, con su CAE, tienen que quedar accesibles por años.
Qué se gana
Los números típicos de una empresa que emite algunos cientos de comprobantes por mes: la emisión pasa de minutos a segundos, los errores de tipeo en CUIT e importes desaparecen, y el comprobante le llega al cliente en el momento en vez de al final del día.
El beneficio menos comentado es la conciliación: cuando la factura se emite desde el mismo sistema que registra la venta, el cruce contra cobranzas deja de ser un trabajo mensual.
Cuánto lleva
Una integración de facturación electrónica conectada a un sistema existente son tres a seis semanas. La parte técnica es una fracción; el resto es acordar los disparadores, limpiar los datos de clientes y definir qué se hace con cada caso raro.
Si estás emitiendo a mano y querés saber qué haría falta en tu caso concreto, contanos cómo facturás hoy.
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